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viernes, 30 de noviembre de 2007

Los papeles y demás cosas

Esta semana casi todo ha sido currar y currar. Como siempre el cliente lo quiere todo para ayer y yo como soy buen trabajador (vamos pringao como nadie) pues me puesto las pilas (triple de Duracell) y no he parado. Si por fin he acabo el trabajo y vuelvo al hogar (un mes antes que el del Almendro, menos mal).

Pero no todo es malo, también he podido hacer más fotitos (si después de andar lo que no esta en los escritos - pero sino no tendrías esas fotos tan bonitas - pero es que me canso - no seas cutre - si se que necesito currarmelo para sacar fotos bonitas - pues eso, ala!). Ya las enseñaré.

Y que más, que más... a sí. Lo de los papeles, pues nada que como parece que me ha tocado, el viernes pasado me paro la Guardia Civil para pedirme los papeles del coche (menos mal que no me tocaron el coche*). Esto es de lo más normal, y ya me había pasado. Pero lo de hoy, ha sido sorpresivo, cuando menos.

De nuevo, la Guardia Civil me hace señales para que me detenga y estacione el vehículo. Yo bajo la ventanilla para ver (que leches) quieren, y se me acerca el segundo (de abordo) porque el otro esta con el pollo que iba delante mio. Yo pensando que no he visto radar alguno (por estos pueblos de Dios no creo que haya muchos) y que íbamos a una velocidad absurda (vamos que íbamos a la que marca la Ley). Me pregunta, con la pregunta aprendida de carrerilla, que si llevo estupefacientes y armas blancas. LA cara de gilipollas que se me ha quedado a sido impresionante, además de atragantarme con el último trago de cola.

Yo de esta guisa, le digo que lo como no sea por la desbrozadora (maquinorra que uso para deforestar el paisaje a diestro y siniestro, y con unas chuchillas que no cortan na). Así me mira y me pide que pare el coche y salga del vehículo. Yo nervioso ante tal petición (nunca se sabe lo que puede pasar en estos casos), se me olvida poner el freno de mano. El coche se mueve un poco y reacciono como un rayo a la par que el Guardia Civil me asorta detenerlo.

Bajo del coche, y me pide que saque todo lo que lleve en los bolsillos. Allí saco el móvil, las llaves, la cartera y un poco de basura (que suelo llevar el pantalones de trabajo). Me pide que me ponga delante del coche (aquí yo pienso que me va a poner contra el coche y me va a cachear como en las pelis). El del otro coche, ni se baja ni nada, y se las pira.

Ya los dos agentes conmigo, uno trapicheando por dentro del coche y el otro se acerca y tranquilamente me pregunta por si soy yo el del trabajo de la autovía. Como no se nota! Porque el letrero del coche pone "como esta la lechera" joder! Si claro, le contesto y como no ha explicar que leches hago yo, y si se va ha hacer y esas cosas (que yo no tengo ni puta idea si se harán esas cosas o no!, que solo soy un currito!).

Después del registro, nada, que me puedo ir. No han encontrado nada y ya esta. Como que ya esta, dame un tique o algo, pa' la próxima. Un justificante para los colegas. En fin, que es la primera vez que me pasa. Ya se que llevo unas pintas de guarro y esas cosas pero de camello?
A ver si mañana no me pasa nada raro.

jueves, 2 de agosto de 2007

Anda' esta la palanca?

Me dan ganas de buscar en internete a quien demonios se le ocurrió poner los volantes y palancas de cambios en los diferentes lados, para poder darles de ostias.

Vamos que aquí (spain) y la mayoría conducimos por la derecha (je, je solo de decirlo me descojono! lo que va de la teoría a la practica). Esto lleva a tener, en el lado derecho la palanca y su mano a ella pegada. Hasta aqui todo bien, pero te da la locura y dejas que te convezcan para ir de chofer en un pais de esos de la Comonwellth o algo asin (nota: mirar en Internet). Que pasa en estos supuestos paises civilizados, que te conducen por el lado contrario, con el volante puesto para el copiloto, dejandote solo la erecta palanca (aquí es el momento donde tu acompañante te mira desde el otro lado de tu ventanilla, con cara de pocas pulgas, después de varias horas de angustioso avión).

Cuando tu cerebro ya empieza a cuajar de nuevo, te sientas frente al volante, miras a tu alrededor como la primera vez que entraste en el coche de la autoescuela. Todo esta tan bonito, tan limpio (como lo harán los de alquiler de coches?) y colocas el asiento, los espejos y miras los pedales por si estos también estén cambiados (que ya no te fías!). Arrancas y tu mano derecha se lanza como un resorte a por su palanca... cuando un intenso dolor recorre tu brazo al clavarse en el reposabrazos de la puerta, tu cerebro te dice que va a ser que la palanca esta al otro lado (serán coches para zurdos?). Con la mano izquierda temblorosa, agarras la palanca y miras atónito las posiciones de las marchas (cojones!si están igual que en casa, para que coño ponen todo lo demás al revés?).

Como te han aconsejado te das un par de vueltas por el parking, cambiando de marcha con la precisión de un mapache (que no tengo nada contra ellos), rascando los cambios como nadie. Después de un par de volantazos, tres "paradiñas" (vamos calao, calao!) y dos amagos de infarto; sales a la circulación.

Adviertes un gran cartel, a la salida del parking, bien llamativo. Donde pone "Drive on left", tu ingles no es de un nivel exagerado pero lo entiendes (más que nada porque debajo te pone unos dibujitos monisimos explicándolo). Ahí tu mente se situa en posición de combate, con la consigna de "por la izquierda, por la izquierda". Avanzas con decisión, con el radar puesto en todas las direcciones. Y todo parece ir bien, los músculos se van relajando, y el coche fluye por las vias como tu sangre.

Ya llevas un tiempo conduciendo, por tu ladito y poco a poco vas cogiendo soltura y velocidad. De repente, así sin avisar aparece una rotonda (¡¡¡roundabout!!!)... el corazón se para las señales eléctricas del cerebro chisporrotean buscando la forma correcta de tomarla; para allá, para acá. De un vuelco el corazón empieza a bombear a saco, cuando te das cuanta que además tienes que ser capaz de ver la señal del pueblo a donde vas. Tras unos interminables segundos (porque coges la rotonda en cuarta y casi derrapando, de los nervios), pasas al otro lado. Allí el bajón de adrenalina, te lleva a la supuesta seguridad del lado derecho, ¡¡NO!!.


Después del pescozon de rigor del copiloto, acompañado de una cara de miedo terrible, volantazo al lado "correcto" (eso dicen ellos). Las risas inundan el coche, y llega la tranquilidad. Si en eso estas pensando cuando llega otra rotonda, y piensas "ya esta chupao" (sí, el palito del helao). Pero no es una rotonda cualquiera, le han salido hijos por los lados, y tu cerebro continental no puede asimilarlo. Las coges a voleo, sin saber a donde vas hasta salir por un desvío (que en el cartelico crees haber visto "Hell"). Paras en el sitio más cercano sacas la cabeza por la ventanilla (aun con el cinturón) y sueltas hasta las papillas del parbulario.

Tras ese percance, te tomas unas pintas en el siguiente bar, y a conducir por donde se vaya la perspectiva a tomar por culo. (los capones del copi te los vas a llevar igual)